Desmontando Reciclos: un sistema de reciclaje ilógico y abierto al fraude

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Manuel Rico
Manuel Rico
16 mayo 2023
El sistema publicitado por Ecoembes como “una iniciativa tecnológica pionera” permite contabilizar el mismo envase una y otra vez. Además, limita a 25 el número de botellas y latas que se pueden reciclar a la semana. Ecoembes, que ha respondido a todas las preguntas planteadas, no facilita datos económicos de Reciclos y tampoco cifras que permitan medir su impacto en las tasas de reciclaje, algo que justifica porque sigue siendo "un proyecto piloto en fase experimental"

“Las organizaciones que integran a la industria y la distribución del gran consumo declaran su apoyo al SDR de Reciclos, una iniciativa tecnológica pionera en Europa que incentiva al consumidor que recicla sus latas y botellas de plástico de bebidas”. La lista de abajo firmantes de esa declaración de apoyo la verdad es que impresiona. Hasta siete patronales que entre sus asociados tienen a Coca-Cola, Mercadona, El Corte Inglés, Eroski, Carrefour, Alcampo, Lidl, Dia, Ikea, FNAC, MediaMarkt, Leroy Merlín, Norauto, ToysRUs, Colgate-Palmolive, Henkel, Johnson’s Wax, Unilever…

Las siete patronales que firmaron esa declaración el 2 de marzo de 2021 en Barcelona llevaban razón en una cosa: Reciclos es una iniciativa “pionera”. Pero se quedaron cortas al señalar “Europa” como ámbito geográfico: no se conocen precedentes en ningún país del mundo de alguna de sus innovaciones. Por ejemplo: es un sistema para fomentar el reciclaje… ¡que limita el número de envases que se pueden reciclar!

Pero, ¿qué es Reciclos?

Se trata de un proyecto de Ecoembes, la empresa que coordina el reciclaje de envases domésticos ligeros en España y que tiene como accionistas a todos los grandes productores y envasadores (la inmensa mayoría de los abajo firmantes de la declaración de Barcelona). Presentado por sus defensores como un “nuevo modelo de reciclaje”, funciona a través de una app que hay que descargarse en el móvil: el usuario debe escanear el código QR de la botella de plástico o lata antes de llevarla a un contenedor amarillo, donde tiene que escanear otro código QR. Cada envase escaneado se recompensa con un “punto Reciclos”, que luego se pueden canjear por participaciones en sorteos o donarlos a proyectos sociales o medioambientales. Es una forma, sostiene Ecoembes, “de captar a través de incentivos, no a los convencidos del reciclaje, sino a quienes necesitan un plus para reciclar”.

Periodistas de infoLibre y de Investigate Europe, dentro de una amplia investigación sobre la amenaza de los residuos de plástico en Europa cuya publicación se inicia este jueves (puedes leer aquí y aquí otros reportajes de la serie), analizaron el funcionamiento de ese proyecto que las grandes empresas defienden como “una herramienta clave para contribuir a que España cumpla los objetivos en materia de reciclaje”. El resultado es que no dispone de controles eficaces para evitar el fraude, impone unas limitaciones ilógicas al reciclaje y carece de las principales ventajas de los sistemas de depósito, devolución y retorno (SDDR).

Hay que destacar que Ecoembes colaboró en todo momento a la hora de facilitar su versión. No solo respondió a las 55 preguntas escritas enviadas por infoLibre e Investigate Europe sobre el funcionamiento de la empresa –una veintena de ellas sobre Reciclos–, sino que tres de sus directivos mantuvieron una larga reunión presencial con un periodista para aclarar todas las dudas pendientes.

Escaneo sin control

El primer gran agujero detectado por los reporteros es quizá el más grave: la misma botella o lata se puede escanear las veces que uno quiera y el sistema sigue otorgando “puntos Reciclos” sin descanso. Los periodistas hicieron pruebas en ciudades y días diferentes y el resultado fue siempre idéntico: el mismo envase se puede escanear hasta el infinito. A veces es necesario dejar pasar un par de segundos entre escaneos o apartar un momento la botella del móvil. Tras ese mínimo descanso, el contador continúa sumando. Los reporteros grabaron una prueba para difundirla como parte de esta investigación periodística.

Cuando se escanea el envase, los “puntos Reciclos” pasan a estar “disponibles” porque falta el segundo paso para recibirlos definitivamente: escanear el código QR del contenedor amarillo. Si en este punto existiera algún control, el fraude potencial del escaneo infinito del mismo envase se podría detectar. Pero tampoco lo hay. De hecho, cuando uno escanea ese código QR del contenedor amarillo, el sistema ya le otorga al usuario definitivamente sus “puntos Reciclos”, sin necesidad de depositar realmente la lata o la botella en la basura. Ahí está por tanto el segundo gran agujero: nadie controla qué se deposita en el contenedor.

Esta falta absoluta de control pone en la diana precisamente uno de los elementos que lleva años bajo sospecha en la gestión de Ecoembes: la veracidad de los datos que ofrece. 

Los periodistas plantearon expresamente a Ecoembes las dos siguientes preguntas: “¿Cómo controla que un usuario no escanea dos o más veces la misma botella? ¿Cómo controla que una botella que se ha escaneado realmente se deposita en el contenedor?”. La respuesta literal de la empresa fue la siguiente: “Para evitar dobles escaneos de una misma botella y controlar que las botellas escaneadas entran en el contenedor o la máquina, hemos desarrollado sistemas de Inteligencia Artificial que mediante el análisis de imagen y algoritmia de datos nos permiten identificar mediante diversos factores las situaciones potencialmente anómalas y los usos fraudulentos de la aplicación, garantizando así que se use y funcione de forma correcta”.

Parece indiscutible que algo falla en esa algoritmia…

Impulsar el reciclaje... limitando el reciclaje

Cuando el usuario de Reciclos realiza el segundo escaneo en el contenedor amarillo, para recibir sus puntos, aparece un mensaje sorprendente en la pantalla de su móvil: sólo puede escanear un máximo de seis envases del mismo tipo (botella o lata) al día y un máximo de 25 a la semana.

La lógica indica que un sistema que pretende fomentar el reciclaje, lo único que a priori no puede hacer es limitar el número de envases que se reciclan. Por ello, los reporteros plantearon a la empresa estas dos cuestiones: “¿No cree Ecoembes que limitar el número de envases que se pueden canjear por puntos Reciclos choca directamente contra la lógica de fomentar el reciclaje? ¿Conoce Ecoembes algún otro sistema de reciclaje en el mundo que limite el número de envases que se pueden reciclar?”. 

El motivo para fijar límites, sostiene Ecoembes, "es muy simple: eliminar el riesgo de que Reciclos pueda fomentar el consumo de bebidas. Como se pueden obtener premios, queremos evitar que alguien compre con el único objetivo de obtener más puntos Reciclos. Quizá pecamos de un exceso de prudencia. Es un riesgo que habíamos identificado de forma teórica, pero que quizá en la práctica no se manifieste como algo real”.

Por supuesto, el riesgo de generar adicción a los puntos Reciclos parte de la idea de que el sistema funciona correctamente y no se puede escanear la misma botella una y otra vez. Quien descubra ese agujero ya no necesita comprar botellas o latas para tener más posibilidades de ganar alguno de los premios de Reciclos. En las últimas semanas, Ecoembes ha sorteado “cinco packs de seis botellas de aceite ecológico”, “cinco maletas de cabina”, “cinco packs de cosmética natural” o “cinco fantásticos packs de accesorios para bicicleta”, entre otros premios.

En cuanto a la existencia de algún precedente mundial de modelo de reciclaje que limite el reciclaje, la respuesta fue esta: "No conocemos otro sistema en el que exista esta limitación”.

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