25 octubre 2023

Europa importa 13.000 millones en materias primas críticas de Rusia al excluirlas de las sanciones

Pascal Hansens
Pascal Hansens
Sigrid Melchior
Sigrid Melchior
Maxence Peigné
Maxence Peigné
Harald Schumann
Harald Schumann
Las empresas europeas siguen comprando titanio, níquel, cobre o aluminio a proveedores rusos vinculados al Kremlin. Airbus, que tiene entre sus accionistas a los Estados francés, alemán y español, multiplicó por cuatro sus compras de titanio ruso desde la invasión de Ucrania.
Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, los 27 países de la Unión Europea han aprobado 11 paquetes de sanciones contra todo tipo de materias primas, desde el petróleo al carbón, el acero y la madera. Pero las materias primas que la UE considera "críticas" siguen fluyendo libremente de Rusia a Europa en enormes cantidades, proporcionando fondos cruciales a empresas estatales y negocios propiedad de oligarcas.
 
El Reino Unido prohibió recientemente la importación de cobre, aluminio y níquel rusos, pero la UE mantiene el comercio de estos metales. Airbus y otras empresas europeas siguen comprando titanio, níquel y otras materias primas críticas a compañías cercanas al Kremlin año y medio después de la invasión.
 
Entre marzo de 2022 y julio de este año, Europa importó de Rusia materias primas críticas por valor de al menos 13.700 millones de euros, según datos aduaneros rusos, de Eurostat y del Centro Común de Investigación de la UE a los que ha tenido acceso Investigate Europe. Metales valorados en más de 3.700 millones llegaron entre enero y julio de este año, incluidos 1.200 millones de euros de níquel. El laboratorio de ideas European Policy Centre calcula que hasta el 90% de algunos tipos de níquel utilizados en Europa procede de proveedores rusos.
 
"¿Por qué no se prohíben las materias primas críticas? Porque son críticas, ¿no? Seamos sinceros", señaló con ironía David O'Sullivan, enviado especial de la UE para las sanciones, en una conferencia celebrada en septiembre.
 
La UE está desesperada por conseguir materias primas críticas, como el litio o las tierras raras, para alcanzar su objetivo de neutralidad climática en 2050. Estas materias son cruciales para la electrónica, los paneles solares y los coches eléctricos, pero también para industrias tradicionales como la aeroespacial y la de defensa. En algunos metales, la dependencia de la UE de terceros países es casi total, en especial de China. En marzo de este año, la Comisión Europea lanzó una propuesta de Reglamento de Materias Primas Críticas –también denominadas “fundamentales”– que pretende garantizar las cadenas de suministro y que podría estar aprobado a principios de 2024. La UE actualiza periódicamente su listado con las materias primas que considera críticas, que son 34 tras la última revisión realizada este año.
"La guerra de Ucrania ha demostrado claramente la voluntad de Rusia de convertir en arma el suministro de recursos clave para explotar las vulnerabilidades geopolíticas europeas. Como europeos, no podemos tolerarlo", admite Henrike Hahn, eurodiputada alemana de Los Verdes que trabaja en el nuevo Reglamento. 
 
Las importaciones europeas no sólo financian la economía de guerra rusa, sino que también benefician a oligarcas y empresas estatales respaldadas por el Kremlin. Aunque la UE ha puesto en el punto de mira a algunos accionistas, las empresas mineras rusas no se han enfrentado a ninguna restricción. La laguna es aún más evidente si se tiene en cuenta que Estados Unidos y el Reino Unido sancionaron directamente a varias empresas mineras, lo que desvela con claridad el doble rasero de la UE.
 
El análisis de los datos aduaneros rusos muestra que Vsmpo-Avisma, el mayor productor de titanio del mundo, vendió al menos 308 millones de dólares en titanio a la UE a través de sus sucursales en Alemania y Reino Unido entre febrero de 2022 y julio de 2023. Es propiedad en parte del conglomerado de defensa nacional de Rusia, Rostec. Las dos empresas comparten el mismo presidente, Sergei Chemezov, un estrecho aliado de Putin. Ambos fueron oficiales del KGB en Alemania Oriental en la década de los ochenta del siglo pasado.
 
Tanto Chemezov como Rostec están sometidos a sanciones de la UE y ayudaron a suministrar tanques y armas al ejército ruso. Bruselas no ha sancionado directamente a Vsmpo-Avisma, pero Estados Unidos prohibió las ventas a la empresa el pasado 27 de septiembre, alegando que estaba "directamente implicada en la producción y fabricación de titanio y productos metálicos para los servicios militares y de seguridad rusos".
 
Entre los mayores clientes europeos de Vsmpo-Avisma se encuentra Airbus, el gigante aeroespacial propiedad en parte de los Estados francés, alemán y español. Entre el comienzo de la guerra y marzo de 2023, Airbus importó de Rusia titanio por valor de al menos 22,8 millones de dólares (unos 21.5 millones de euros), lo que supone multiplicar por cuatro el valor y las toneladas en comparación con los trece meses anteriores a la invasión.
 
A partir del 14 de marzo de 2023, Vsmpo-Avisma dejó de identificar a los compradores en los registros aduaneros, pero nada indica un cambio significativo en las tendencias. Las importaciones de titanio a Francia sólo disminuyeron ligeramente entre esa fecha y julio de 2023, y Airbus todavía incluía a la empresa como proveedor en julio.
 
"No tenemos comentarios sobre los detalles y la evolución de nuestros volúmenes de aprovisionamiento de titanio", respondió un portavoz de Airbus a preguntas de Investigate Europe. "En términos generales, Airbus está aumentando actualmente la producción de aviones comerciales y eso tiene lógicamente un impacto en sus volúmenes globales de aprovisionamiento". Aunque llevará tiempo, el grupo está reduciendo su dependencia de Rusia, añadió el portavoz, quien sostiene que una prohibición del titanio ruso para la aviación civil "animaría a la industria rusa a centrarse en las necesidades de defensa".
 
A diferencia de Vsmpo-Avisma, otras empresas rusas han evitado por completo nombrar a sus compradores en los documentos aduaneros. Sin embargo, los datos agregados siguen mostrando la dimensión de su fructífera relación con Occidente. Nornickel, líder mundial en paladio y níquel de alta calidad, exportó a la UE níquel y cobre por valor de 7.600 millones de dólares a través de filiales finlandesas y suizas entre el inicio de la guerra y julio de 2023. También envió más de 3.000 millones de dólares en paladio, platino y rodio al aeropuerto de Zúrich. En 2022, casi el 50% de las ventas de Nornickel se dirigieron a Europa. Bruselas no ha sancionado ni a la compañía ni a su presidente y mayor accionista, Vladimir Potanin, oligarca y ex viceprimer ministro bajo sanciones de Estados Unidos y Reino Unido.
 
El gigante del aluminio Rusal también utiliza paraísos fiscales o territorios de baja tributación para canalizar minerales a Europa, donde es propietario de la mayor refinería de alúmina de la UE en Irlanda y una fundición en Suecia. Sus delegaciones con sede en Jersey y Suiza introdujeron al menos 2.600 millones de dólares de aluminio en la UE en los 16 meses posteriores a la invasión de Ucrania. En agosto de 2023, Rusal declaró que Europa seguía representando un tercio de sus ingresos. El principal accionista de Rusal es el oligarca Oleg Deripaska, sancionado por la UE y por sus socios occidentales.
 
La ONG anticorrupción Transparencia Internacional afirma que no tiene sentido que el sector haya evitado las sanciones dados los vínculos conocidos. "Forman parte del sistema y alimentan la guerra de Putin", afirma Roland Papp. "Así que sería perfectamente lógico prohibir esas materias primas críticas procedentes de Rusia, como hicimos con otros sectores y bienes", destaca.
 
Desde el inicio de la guerra, otros compradores europeos de metales rusos han sido la alemana GGP Metal Powder (66 millones de dólares en cobre), el fabricante de armas francés Safran (25 millones en titanio) y la griega Elval Halcor (13 millones en aluminio). La empresa holandesa de logística C. Steinweg también comerció con diversos metales críticos valorados en al menos 100 millones de dólares en nombre de sus clientes.
 
Safran confirmó a Investigate Europe que sigue comprando titanio a Vsmpo-Avismo, pero añadió que está trabajando para reducir sus compras a Rusia. GGP Metal Powder afirmó que "no existe una alternativa real a nuestro proveedor ruso". C. Steinweg dijo que cumplen con todas las normas y sanciones. Elval Halcor, Vsmpo-Avisma, Rusal y Nornickel no respondieron a las solicitudes para conocer su versión.
 
Al comienzo de la guerra, en febrero de 2022, Europa dependía de los productores rusos para el 30% de su níquel, el 35% de su alúmina y el 15% de su aluminio, según un documento interno de la entidad comercial Eurometaux al que tuvo acceso Investigate Europe. 
 
"Rusia ocupa una gran parte de Eurasia: posee una gran parte de las reservas estratégicas de materias primas críticas, al mismo nivel que China", explica Oleg Savytskyi, de Razom We Stand, una ONG ucraniana. Además, "la baja densidad de población, el control autoritario y la práctica ausencia de protecciones medioambientales y de derechos humanos hacen que las inversiones en la explotación de los recursos de Rusia resulten terriblemente atractivas", añade.
 
La agobiante dependencia de la UE debería haberse frenado antes, sostiene Roland Papp, de Transparencia Internacional. "Hemos tenido tiempo suficiente para reaccionar. La anexión de Crimea se remonta a 2014, la invasión de Georgia incluso a 2008, ¡hace 15 años! ¿Y qué hemos hecho? Hemos aumentado nuestra dependencia de Rusia. Ha sido un error absoluto y grave", sostiene.
 
Un diplomático polaco indicó que su país ha presionado a la UE para que se "desvincule completamente" de Rusia en varios ámbitos, "pero en aras de la unidad y la eficacia a la hora de adoptar nuevos paquetes de sanciones hemos acordado posponer medidas concretas hasta que se debatan más a fondo".

Dado que las sanciones de la UE requieren la unanimidad de todos los Estados miembros, los intereses económicos nacionales divergentes a menudo pueden diluir los acuerdos. Cuando el noveno paquete de sanciones prohibió nuevas inversiones en el sector minero ruso en diciembre de 2022, incluyó una exención para algunas materias primas críticas. Como resultado, las empresas europeas pueden seguir invirtiendo en las minas rusas para extraer níquel, titanio y otros metales clave.
 
La Comisión Europea no aclara si ha propuesto o no una prohibición de las materias primas críticas. Una de las razones podría ser que "las sanciones están cuidadosamente diseñadas para alcanzar sus objetivos preservando al mismo tiempo los intereses de la UE", señaló una fuente de la UE a Investigate Europe.
 
Desvincular a la UE de las materias primas críticas de Rusia será difícil. Sustituir a los proveedores actuales y forjar nuevas alianzas internacionales es un proceso arduo. Encontrar titanio o cobre con una calidad y un precio similares a los de Rusia también es un reto. 
 
La imposición de aranceles o la ruptura de lazos con demasiada rapidez podría provocar una subida de los precios a escala mundial que perjudicaría a los compradores europeos y beneficiaría a Moscú. Una prohibición también podría incitar a India, Irán y China a intensificar las compras, agotando aún más los recursos de materias primas críticas para las industrias de la UE.
 
Tymofiy Mylovanov, presidente de la Facultad de Economía de Kiev, afirma que una prohibición sería difícil de aplicar debido a los retos de la demanda mundial y la dependencia europea de Rusia. "En general, con estos metales concretos, el valor monetario de lo que Rusia perdería con la prohibición de importación de la UE podría ser menor que el efecto sobre la producción de la UE", afirma el también ex ministro ucraniano de Comercio y Desarrollo Económico.
 
Los datos comerciales de la ONU muestran que, si bien las importaciones de cobre, níquel y aluminio rusos por parte de la UE han disminuido en los últimos dos años, los ingresos por níquel y aluminio se mantuvieron estables. Las ventas rusas de níquel a la UE ascendieron a 1.000 millones de dólares en el primer semestre de 2021 y a 1.100 millones dos años después.
 
La Unión intenta ahora reducir su dependencia. "La guerra en Europa es un riesgo que no existía en las últimas décadas y Rusia era conocida como un proveedor fiable", afirma la eurodiputada conservadora alemana Hildegard Bentele, ponente alternativa del Reglamento de Materias Primas Críticas en el Parlamento Europeo. "La UE debería tomar medidas inmediatas para ayudar a las empresas europeas a disminuir y sustituir cuanto antes sus entregas de esos metales procedentes de Rusia".
 
Se espera que el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, proponga un duodécimo paquete de sanciones en las próximas semanas, que luego será debatido por los Estados miembros. Bruselas confía en que el paquete renueve la presión sobre la economía rusa y merme su fuerza de combate en los campos de batalla de Ucrania. Las restricciones sobre materias primas críticas no parecen estar sobre la mesa.
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Edición: Chris Matthews
Gráficos: Marta Portocarrero

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