Koldo Hernández: "Los datos sobre uso de pesticidas en España no son reales"

Paulo Pena
Paulo Pena
Manuel Rico
Manuel Rico
27 junio 2022
Experto en tóxicos de Ecologistas en Acción, asegura que España "es tradicionalmente un defensor acérrimo del uso de pesticidas, aunque a veces lo haga de manera dulcificada"- Valora positivamente el Reglamento propuesto por la Comisión Europea: "Ver plasmada en este tipo de documentos la obligación de reducción de los plaguicidas nos parecía una utopía".
Ríos tóxicos. Ese es el título del informe publicado recientemente por Ecologistas en Acción, en el que se analiza la contaminación química de ríos y aguas subterráneas en España. La principal conclusión es que todas las cuencas hidrográficas presentan contaminación con sustancias tóxicas en sus aguas superficiales (ríos, embalses, lagos) y subterráneas. “Los tóxicos detectados tienen múltiples orígenes y características, desde sustancias de la industria petroquímica hasta plaguicidas de uso agrario pero también disruptores endocrinos”, se denuncia en el informe.

Uno de los coatoures de dicho estudio es Koldo Hernández, a quien Investigate Europe ha entrevistado en el marco de la investigación sobre los efectos del uso de pesticidas en la agricultura. Un proyecto en el que infoLibre colabora como único medio español. 

P.- Una de las cuestiones que plantea el informe de Ecologistas en Acción es que la calidad de los datos es muy mala y que, debido a ello, los Gobiernos no pueden adoptar decisiones políticas.

R.- Los datos son muy malos por varias razones. Para que los responsables de los ríos puedan analizar, si quisieran, el uso de pesticidas de forma adecuada, lo primero que tendrían que saber es qué se está utilizando. Y no se sabe. No se sabe porque las estadísticas de uso se realizan cada cinco años, y además cada Estado miembro de la UE decide sobre qué pesticidas y sobre qué cultivos realiza las estadísticas.

Las únicas estadísticas anuales que existen no son de consumo, sino de comercialización. Estas estadísticas, por ejemplo, indican que España consume 13 millones de toneladas de glifosato. Y ya está. Nosotros llevamos dos o tres años peleando en España por el acceso a datos desagregados, pero nos hemos topado con lo que se llama el secreto estadístico. Hemos denunciado el tema ante los Defensores del Pueblo español y europeo, y hemos ganado, ambos han dicho que nos tienen que dar esos datos. Pero no los dan, y la Comisión Europea apoya que no los den.

Los datos de Eurostat sostienen que España fue en 2020 el primer consumidor de productos fitosanitarios de Europa, con 69.000 toneladas. Pero en la la web del Ministerio de Agricultura aseguran que han sido 76.000 toneladas. Esas 7.000 de diferencia son secreto estadístico. Por tanto, ya se parte de que un 10% de los datos no están disponibles, ni para el público ni para las Administraciones responsables de los ríos. 

A ello hay que sumar que los datos no son reales, sino obtenidos a través de encuestas que contesta la industria. Son datos sesgados porque los da la propia industria y hay un número de fabricantes que ni siquiera contestan.

La directiva marco del agua obliga a analizar una serie de sustancias prioritarias, pero también obliga a analizar aquello que es susceptible de estar contaminando los cauces. Tampoco se tiene esa información. Esa directiva tiene además un enfoque muy dirigido a sustancias prioritarias, pero no a los contaminantes en uso. La mayoría de las sustancias prioritarias están prohibidas desde hace mucho tiempo.

¿Eso es una señal de que se siguen utilizando aunque estén prohibidas?

Puede ser. Hay evidencias de que puede ser, porque todos los años Europol hace redadas de plaguicidas ilegales. Y la cantidad que se decomisa cada vez es mayor. Así que se sabe que hay un mercado de pesticidas prohibidos. Eso sí, yo nunca he logrado saber qué es lo que se decomisa porque me han negado la información, tanto en Europol como en España. 

La mayoría de estas sustancias prioritarias están ahí porque son permanentes. Van a estar ahí durante décadas. Pero falta un enfoque directo que se centre en los plaguicidas en uso. 

¿Todo esto qué es lo que produce? Que no hay una serie de criterios armonizados de análisis. Entonces cada cuenca en España analiza una serie de pesticidas diferentes, que pueden cambiar cada año. Pero el titular es claro: no se analizan pesticidas en uso, se analizan pesticidas históricos, y hasta estos se analizan mal.
Otra cuestión a tener en cuenta es que muchos de los compuestos en estos plaguicidas no son solubles en agua, son solubles en grasa y en materia orgánica. En España todo el esfuerzo analítico está centrado en el agua. Entonces, cuando por ejemplo se detecta algo de lindano, que es un pesticida prohibido, vete a saber lo que hay por debajo, porque para que se detecte en agua una sustancia tan poco soluble como el lindano... 
Y si esto ocurre en aguas superficiales, en las subterráneas multiplica lo mismo por dos o por tres porque se analiza todavía muchísimo menos.

En la UE se ha alcanzado precisamente un acuerdo este mismo mes respecto a las normas sobre estadísticas de plaguicidas, conocidas como SAIO por sus siglas en inglés. ¿Será suficiente para paliar esa mala calidad de los datos que denuncia?

El actual Reglamento establece dos tipos de estadísticas sobre plaguicidas. La anual de comercialización, cuyos datos tienen una calidad dudosa como he explicado, y la quinquenal sobre uso, que de hacerse de manera adecuada y veraz proporciona datos útiles sobre las cantidades de plaguicidas usadas en determinados cultivos y las zonas donde se utilizaron. Las organizaciones ambientalistas, como Ecologistas en Acción, hemos focalizado sobre esta última estadística los esfuerzos de influencia en el proceso de elaboración de la propuesta SAIO.

Nuestra propuesta era que esta encuesta pasase a tener una periodicidad anual y obligatoriamente los datos fueran obtenidos a través de registros electrónicos a completar por los usuarios de los plaguicidas. Si bien muchos Estados miembro defendían con vehemencia que esta encuesta siguiese siendo quinquenal, finalmente se ha aprobado que sea anual, pero a partir de 2028. Dado que el objetivo de reducción en el uso de pesticidas debe plasmarse en 2030, existe el peligro de que al tener para entonces datos de un número muy limitado de años, puedan ser insuficientes como herramienta eficaz para valorar si se cumple el objetivo.

De los estudios realizados por Ecologistas en Acción, ¿se puede concluir que la peor situación se da en la cuenca del Guadiana?

Nosotros no valoramos esto, precisamente porque los datos no son de buena calidad. Ese tipo de análisis llevaría además a conclusiones que son injustas. Por ejemplo, los resultados en los ríos del País Vasco son muy malos, pero porque es donde más se analiza. Casi la mitad de los análisis de España se hacen en el País Vasco. En el tema del glifosato, la segunda cuenca más grande de España, que es la del Ebro, no lo ha analizado nunca.

¿El nivel de uso de plaguicidas es mayor en el cultivo de frutas y cereales?

Pues tampoco lo sabemos con seguridad. Se puede intuir que sí, pero como no hay datos, no lo sabemos. 

Hay Gobiernos que tienen discursos públicos ambientalistas, pero luego no siempre son consecuentes cuando se toman decisiones a puerta cerrada. ¿Dónde situaría al Gobierno español?

El discurso de España sobre los pesticidas está totalmente dominado por el Ministerio de Agricultura. De hecho, es el único órgano competente en materia de plaguicidas. El Ministerio de Agricultura siempre ha tenido un perfil muy pro-industria. De hecho, independientemente de quién haya estado en el Gobierno, lo que son los funcionarios principales del Ministerio no han cambiado. En otros ministerios, los directores generales cambian con cada gobierno, pero en Agricultura y en el tema de los pesticidas, son siempre los mismos. Dentro de la UE, España es tradicionalmente un defensor acérrimo del uso de pesticidas, aunque a veces lo haga de manera dulcificada en las formas.

España no deja de ser una potencia agrícola europea. Es el segundo país con mayor superficie agrícola de Europa después de Francia, y es un país muy dependiente del uso de los plaguicidas. Los datos así lo avalan, así que es complicado.

¿Y cómo se pueden liberar los agricultores de esa dependencia del uso de pesticidas?

Reducir el uso de pesticidas en España va a ser como separar a una madre de su bebé recién nacido. Hay incluso que entenderlo porque el agricultor se ha educado con el plaguicida. Han tenido sus mayores producciones con el plaguicida. Y no hay cultura de no usarlos.

Va a ser un proceso muy complicado, que desde mi punto de vista sólo se podrá imponer de forma vertical, de arriba hacia abajo, porque lo que son procesos de formación y cambio de conciencia no se dan en pocos años. Es imposible conseguir la reducción que plantea el Reglamento de la Comisión para 2030 solo con medidas de formación.

Y también es muy fuerte el lobby de los fabricantes de pesticidas, que pronostica caídas de hasta el 50% de la producción agrícola si se dejan de utilizar

Este tipo de números siempre los difunde la industria ante cualquier tipo de regulación química que se haya planteado, no solo con el tema de los pesticidas. Lo que nunca dicen es que las consecuencias del desastre las pagamos todos.

Pero la ciencia también demuestra que el nivel de producción agrícola bajará si no se introducen cambios porque el modelo actual es insostenible.

El uso de los agrotóxicos actuales, si lo miras a largo plazo, es insostenible. En 2011, se comercializaron en España aproximadamente siete millones de litros de glifosato, mientras que en 2020 se comercializaron 13,5 millones. En un periodo de nueve años, el consumo de glifosato en España aumentó más del 90%. Desde la mera lógica, esa cifra no es consecuente con el aumento de la producción agraria, que no ha sido del 90%. Y aunque parte de lo comercializado vaya a las Administraciones locales, que lo usan con profusión, tampoco se alcanza ese porcentaje. Ello significa que este herbicida se está utilizando en zonas y en cultivos que antes no se utilizaban. Por ejemplo, yo vivo en La Rioja, y hace 10 años las viñas estaban llenas de vegetación y ahora una viña parece la luna, está sin ningún tipo de vegetación a excepción de la vid.

Los agricultores están cada vez utilizando más pesticidas, para conseguir los mismos resultados. La sostenibilidad de este modelo, ¿dónde está? 

Y luego está el tema de la competencia por precios en la agricultura del sur de Europa. El uso de los pesticidas se supone que abarata los costes. Pero siempre va a haber países que tengan costes más baratos que Europa. Al final, las verduras y frutas que llenan nuestras estanterías son producidos cada vez más en Marruecos, Sudáfrica o Chile. ¿Por qué? Porque es más barato. Como sigamos así, una elevadísima parte de los alimentos que se consumen en Europa no se van a producir aquí porque no va a ser rentable.

¿Cómo valora Ecologistas en Acción la propuesta de Reglamento finalmente planteada por la Comisión? ¿Cuáles son los principales avances y las mayores lagunas?

Reconozco que cuando pudimos leer la propuesta de la Comisión nos alegramos y emocionamos, porque ver plasmado en este tipo de documentos la obligación de la UE de reducción del uso y riesgo de los plaguicidas del 50% nos parecía una utopía.

Además de ser el Reglamento vinculante, destacamos la prohibición del uso de plaguicidas en las denominadas “zonas sensibles”, entre otras los espacios de uso público como parques y jardines, aquellos otros que puedan ocuparse por personas vulnerables y zonas que gozan de protección ambiental. Tan solo por esto la propuesta de la Comisión merece un aplauso.

Por el contrario y, como no podía ser de otra manera, la propuesta tiene aspectos negativos como su apuesta por la agricultura de precisión sobre la base de que el uso de nuevas tecnologías conllevará una mayor eficacia de los plaguicidas y de su reducción. Este tipo de respuestas tecnológicas ya se ha constatado como ineficaz en otros ámbitos.

El Reglamento plantea un esfuerzo de reducción de plaguicidas diferente para cada Estado, dependiendo de la utilización que hayan realizado de estos productos entre 2015 y 2017. Habrá tres grupos, con una reducción del 35, 50 o 65 por ciento. ¿Sabe Ecologistas en Acción en qué grupo se encuadrará España?
– Lo desconocemos, pero en nuestra opinión debería ser superior a la media porque España no sólo es el país con mayor comercialización de plaguicidas de la UE, sino porque en ningún caso los datos avalan que se haya producido un descenso en los últimos años.

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